Si estás en el grupo de principiantes en MTB, este post te ayudará a conocer un poco más la jerga del ciclismo e incluso a conocerte mejor a ti mismo. Si ya eres un corredor experimentado, la siguiente entrada también te puede resultar interesante e incluso divertida. En este caso, te sonará la palabra ‘globero’. Y, si no, nunca está de más recordarla.

¿Qué es un globero?

En el argot ciclista, se denomina globero a una persona que está empezando a rodar con la bicicleta. Viene a ser algo así como un novato que está aprendiendo a pedalear y a integrarse en el mundo del ciclismo.

Se suele utilizar este término de manera peyorativa hacia los principiantes, hacia quienes tienen poca experiencia o no son habituales. Más o menos, son aquéllos que se suben a la bicicleta muy de vez en cuando, más por el postureo que por afición real al ciclismo. Básicamente, los que todavía no son unos profesionales y unos entendidos en la materia.

El concepto globero se aplica en muy diversos contextos, de ahí que sea más fácil explicarlo con ejemplos que con una definición puramente dicha.

No se sabe muy bien dónde está el origen de este término. Hay quien dice que se aplica a esos ciclistas que inflan el globo de sus hazañas contando batallitas sobre la bici que no ocurrieron en realidad y otros buscan la semejanza en los vendedores de globos que iban (algunos todavía van) por las calles con los globos atados a la bicicleta.

En cualquier caso, ser un globero siempre va ligado a ser un principiante y, por eso, siempre puedes poner de tu parte para dejar de pertenecer a ese grupo de personas. Luego te diremos cómo.

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Casos concretos de ser un globero

Es muy probable que si no sabes identificar a un globero sea porque tú eres uno de ellos. No te preocupes, de eso también se sale. Date tiempo. De momento, vamos a darte algunas pistas para que sepas cuándo tienes a un globero delante.

Vestidos para la ocasión

La ropa es muy importante para un ciclista. Los muy avanzados ya son capaces de calar a un globero sólo con verle las pintas. Si el atuendo les queda grande o no es de ninguna marca concreta o se ha puesto un maillot de cuando Perico Delgado ganó el Tour, lleva el cartel de globero escrito en la frente.

Con el picnic a cuestas

Si ves a un ciclista con los bolsillos llenos de comida o que come como si llevara un mes sin hacerlo, es probable que sea un globero. Los ciclistas profesionales son finos, delgados y pasan hambre si hace falta. La barriguita cervecera es otro signo inconfundible.

Pelillos a la mar

Parece una tontería pero no lo es. Cuando ya eres muy pro en esto del ciclismo sabes que la forma más cómoda de ir en bici es con las piernas depiladas. Si tiene las piernas más peludas que Chewbacca, ten por seguro que es un globero de manual.

Cargando con la chatarra

Para un ciclista experimentado, el lugar y la manera en que se lleva la bolsa con la cámara y los repuestos es fundamental. Cuando alguien va en su bicicleta con un tintineo metálico que ni el trineo de Papá Noël, puedes apostar a que es un globero. Si esa bolsa va detrás del sillín, mal amarrada y se mueve demasiado en los vaivenes, no hay lugar a dudas.

¡Mira, mamá! ¡Sin casco!

Saber cuándo alguien que va en MTB es novato es muy fácil a simple vista. Si ves a alguien en bicicleta que va sin casco, esa persona es sí o sí un globero y un inconsciente. Y, probablemente, más de lo segundo que de lo primero.

No me he subido a una bici en la vida, Hulio

Hay un montón de pistas que te pueden indicar que tienes delante a un globero. Sólo hay que fijarse en los detalles. Y, por eso, seguro que coincides con nosotros en que si alguien no conoce bien cómo funciona una bicicleta es porque nunca (o muy pocas veces) se ha subido a una. ¿Cuáles son esos otros factores que nos pueden indicar que tenemos delante a un globero?

  • Cuando lleva las ruedas con la presión inadecuada (con menos de la cuenta en carretera o con más de la cuenta en MTB).
  • Si lleva el cierre de las ruedas apretado hacia el lado contrario (el de la rueda delantera va hacia atrás y el de la rueda trasera va hacia adelante).
  • Quienes usan desarrollos excesivos.
  • Los que llevan los tapones de las válvulas.
  • Si ves la bomba de inflar debajo de la barra.
  • Fíjate en si usa las mismas gafas de sol que se pone para ir a la playa.

¿Cómo dejar de ser un globero?

Como te hemos dicho antes, lo bueno de ser globero es que, a la larga, se consigue salir de ahí. A medida que vayas adquiriendo experiencia, verás que hasta detectas globeros nada más olerlos. Es más, también te darás cuenta de que has salido de ahí cuando cumplas con los siguientes requisitos:

  • Eres capaz de beber agua en marcha y sabes cuándo tienes que hacerlo y cómo. Sorbos pequeños, de manera continua, sin apartar la vista de la carretera… Si dominas eso, vas por buen camino.
  • Sabes ir a rueda y, por tanto, dosificar correctamente los esfuerzos, tanto los tuyos como los de tus acompañantes.
  • Sabes dar relevos.
  • Señalas bien tus movimientos y los posibles peligros que tus acompañantes se pueden encontrar.
  • Aprendes a sonarte bien la nariz sin dejar pegajoso a nadie, ni siquiera a ti mismo.
  • Te conjuntas la equipación correctamente.
  • Sales con el ‘equipaje’ justo y no como si fueras a pasar el fin de semana en el bosque.
  • Renuevas tu material sin esperar a que el culotte esté tan transparente que se te vea la ropa interior.
  • Te depilas las piernas debidamente.
  • Cuidas tu bicicleta como si fuera un hijo y la llevas como los chorros del oro.