Los ciclistas más experimentados hablan del ácido láctico cuando hacen referencia a su rendimiento sobre la bicicleta. Para los corredores con menos experiencia este concepto les resultará menos común. Conoce aquí qué es y cómo actúa el ácido láctico en nuestro organismo cuando realizamos ejercicio.

¿Qué es el ácido láctico?

El ácido láctico (o su forma ionizada, el lactato) es un compuesto químico que desempeña una importante función en ciertos procesos químicos de nuestro organismo.

Se trata de un compuesto orgánico que produce nuestro cuerpo cuando realizamos actividad física y que puede tener un impacto positivo sobre nuestro rendimiento físico, pues es el que determina cuál es la capacidad máxima de un corredor.

El ácido láctico se produce de la descomposición de la glucosa cuando falta oxígeno. Así, se produce, por ejemplo, cuando un ejercicio es muy intenso y de poca duración -ejercicio anaeróbico-, como correr a mucha velocidad, algo que puede pasar con frecuencia en el ciclismo.

El ácido láctico se produce por el metabolismo de la glucosa cuando se sobrepasa el metabolismo aeróbico para que el cuerpo obtenga energía, por eso se dice que la glucosa es la principal fuente de energía que utilizan nuestros músculos para realizar la contracción cuando se realiza ejercicio físico. Básicamente, es la manera de que nuestro cuerpo consiga energía cuando ya falta oxígeno.

Se origina de manera natural en las células musculares y en los glóbulos rojos. A menor cantidad de oxígeno, mayor cantidad de ácido láctico producirá nuestro organismo.

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Cuando realizamos un entrenamiento en condiciones normales no hay problema pero si hacemos este tipo de ejercicios intensos en poco tiempo, es posible que a nuestro organismo no le dé tiempo a eliminar ese ácido láctico y éste se acumule. Es por eso por lo que decimos que esta sustancia marca el rendimiento máximo de un deportista.

Conociendo nuestra capacidad máxima, podremos optimizar nuestro rendimiento y controlar la intensidad que podemos darle a nuestro entrenamiento. Pero sus efectos no siempre son positivos porque el ácido láctico también puede hacer que tengamos que abandonar un entrenamiento antes de tiempo.

Consecuencias del ácido láctico

Era habitual que se asociara el ácido láctico con uno de los ‘problemas’ que más de uno y de dos deportistas experimentan alguna vez cuando realizan un ejercicio físico muy intenso y en poco espacio de tiempo: las temidas agujetas. Hasta ahora se decía que esta sustancia era la causante al acumularse el ácido láctico en los músculos. Pero ya se sabe que esto no es así, aunque sí es verdad que el ácido láctico tiene otras consecuencias en nuestro organismo cuando realizamos ejercicio.

Esta sustancia es el resultado metabólico del consumo de glucosa por parte de nuestro organismo cuando realizamos ejercicio intenso. Si éste es de poca duración no pasa nada pero, si la actividad se alarga en el tiempo, el ácido láctico se va acumulando y puede producir la fatiga e incluso un agotamiento más rápido de la cuenta en las personas que no están acostumbradas a realizar ejercicio de manera habitual y no saben cómo controlar las consecuencias de la generación de ácido láctico.

Cuando se continúa realizando ejercicio con intensidad de manera rápida y al cuerpo no le da tiempo de eliminar el ácido láctico, esto puede provocar la acidificación de fibras musculares, lo cual provoca la falta de energía y, por tanto, una menor capacidad de movimiento, y también se produce una contracción de las fibras musculares.

Es decir, si nuestro cuerpo acumula mucho ácido láctico, ni tendremos la energía ni la capacidad para contraer nuestros músculos y eso hará que tengamos que parar la actividad para poder recuperar el aliento.

¿Cómo saber que se ha sobrepasado el nivel de ácido láctico?

Llega un momento en el que la fatiga es más poderosa que tu propia fuerza de voluntad y hay un punto en el que, si esta sustancia se acumula demasiado, tu cuerpo dice basta y tienes que bajarte de la bicicleta.

Como decimos, quienes no están acostumbrados a realizar ejercicio físico de manera habitual son más propensos a sufrir las consecuencias negativas de la acumulación de ácido láctico.

Son los corredores más preparados los que tienen mayor tolerancia y, por tanto, pueden aguantar durante más tiempo la intensidad del ejercicio hasta que su cuerpo les dice que es momento de parar.

Es nuestro propio organismo el que nos da señales de que no podemos continuar la actividad con esa misma intensidad pero para conocer cuál es el umbral exacto de lactato que puede soportar nuestro cuerpo hay que realizar pruebas individuales de medición de esta sustancia en nuestro organismo y en sangre.

¿Cómo podemos evitarlo?

Acabamos de decir que son los deportistas con más experiencia, los que habitualmente realizan ejercicio, quienes mayor tolerancia tienen a la acumulación de ácido láctico. Esto nos da una pista muy clara de cómo podemos evitar los efectos negativos del ácido láctico: ¡entrenando!

El entrenamiento, la práctica habitual de ejercicio, el subirnos a la bicicleta y pedalear con frecuencia es lo que poco a poco va haciendo que nuestro cuerpo vaya adquiriendo mayor tolerancia a la producción de ácido láctico y, por tanto, que esta sustancia no se acumule tan rápidamente. De esta manera, podremos aguantar más tiempo haciendo ejercicio antes de que nos venza la fatiga.

Nuestros músculos cada vez aguantarán más tiempo gracias al entrenamiento pero también hay otro factor muy importante que influye en que un corredor pueda aguantar más tiempo sobre la bicicleta realizando un ejercicio intenso: la alimentación.

Una buena alimentación es fundamental porque es la que hace que nuestro cuerpo tenga, por ejemplo, los hidratos de carbono suficientes para que nuestro cuerpo funcione, ya que éstos son la principal fuente de glucosa para nuestro organismo.

Por tanto, lo recomendable es no someter a nuestro cuerpo a ejercicios intensos para los que no está preparado si queremos evitar que se produzca demasiado ácido láctico y, también, mantener una buena alimentación cuando realicemos actividad física para que nuestro cuerpo pueda tener recursos para metabolizar la glucosa correctamente. Todo eso mejorará nuestro rendimiento y nos evitará tener que bajarnos de la bicicleta antes de lo previsto.