Para algunos, la escalada en rocódromo es la mejor forma de iniciarse en esta maravillosa disciplina, mientras que otros encuentran tantos alicientes en la escalada indoor que no necesitan salir a escalar en paredes naturales. La verdad, nosotros somos más de combinar ambas posibilidades, pero sea como sea, lo cierto es que necesitaréis unos cuantos consejos para hacer que vuestras subidas y bajadas en el rocódromo, al menos las primeras, sean mucho más satisfactorias.

En la escalada, como en otros muchos deportes y diríamos que incluso en la vida, la eficiencia es la clave. Nuestro cuerpo tiene unas capacidades que son las que son y que debemos aprender a explotar como es debido. De ahí que entrenar sea la única opción de mejorar. ¡Y cuanto más partido seamos capaces de sacarle a nuestro entrenamiento, más satisfactoria será la experiencia de la escalada!

Entrenar el cuerpo al completo, ¡no solo los brazos!

Cuando se empieza en el mundo de la escalada indoor se tiende a pensar, como el que empieza a nadar, que todo el esfuerzo se lo llevan los brazos. ¡Y de eso nada! Nuestras piernas tienen mucha más potencia que nuestros brazos, por lo que conviene trabajar todos los grupos musculares de nuestro cuerpo. No os preocupéis, se trata de un error de lo más habitual, por eso hemos querido contároslo al principio, ¡para que desterréis la idea de una vez por todas!

Y ojo, que cuando nos referimos a los brazos no decimos únicamente que empecéis a hacer pesas. Hay que practicar ejercicios específicos tanto para nuestras muñecas como para nuestros dedos. Al fin y al cabo, aunque no sean los que tienen que cargar con la mayoría de nuestro peso (un 60% va a las piernas), sí que son el punto de apoyo que debe mantenernos agarrados a la pared.

La posición de pies y manos, crucial

Mientras que en nuestro día a día nuestras manos son las que mandan y nuestros pies ‘solo’ nos mueven, cuando estamos colgados de una pared ocurre justo lo contrario. Las manos, aunque nos cuesta interiorizarlo, tan solo nos guían y sirven como apoyo, mientras que los pies son los que hacen todo el trabajo. ¡Por eso aprender a colocarlos es absolutamente vital para conseguir nuestros objetivos!

Eso sí, no vas con mentalizarnos con esto, sino que toca aprender a cómo colocar la posición de manos y pies para que nuestro esfuerzo sea lo más eficiente posible. Para que nos entendamos: lo más importante en el mundo de la escalada en rocódromo o al natural es saber utilizar los puntos de apoyo de nuestros pies

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  • Estos se encuentran tanto en la puntera, entre el dedo gordo y el índice, como en el talón.

Eso sí, por muy importantes que sean los pies, sin manos no hay escalada. Es por ello que hay que aprender cómo utilizarlas fatigándolas lo mínimo posible

  • Un buen consejo que siempre hay que tener en cuenta es que hay que mantener los brazos rectos siempre que sea posible. Un músculo flexionado es un músculo cansado, así que muy atentos a esto.

Practicar ejercicios de equilibrio, tan importantes como los de fuerza

Sin fuerza no hay escalada en rocódromo, está claro, pero tal y como decía un célebre anuncio de neumáticos, ‘la potencia, sin control, no sirve de nada’. Así es, de nada sirve estar fibrados al máximo si no contamos con el equilibrio suficiente para desarrollar el tipo de actividad que necesitamos en la pared. ¡Por suerte esto se puede entrenar!

La mejor forma de hacerlo es, por ejemplo, acostumbrarnos a caminar con los talones pegados al suelo. O dar saltos con las rodillas separadas. ¡No todos los entrenamientos para escalada que no son de fuerza se desarrollan colgados de una pared! De hecho, como ya sabréis por otras disciplinas, los ejercicios con fitball también son altamente beneficiosos para nuestro equilibrio.

Coordinación, el tercer pilar de la escalada indoor o al aire libre

Si importantes son la fuerza y el equilibrio, para dar nuestros primeros pasos en la escalada en rocódromo también es tremendamente importante tener en cuenta que necesitamos de una coordinación apropiada para el ejercicio que vamos a practicar. Por lo general, todo esfuerzo físico requiere de buenas condiciones en este parámetro, pero como ya supondrás no es lo mismo salir a correr, una actividad que se asemeja más a un ejercicio como caminar, que ponerte a subir por una pared vertical.

No te preocupes, esto también se puede entrenar y cualquier monitor de rocódromo sabrá darte grandes consejos con los que ponerte a punto. 

Esto, aprender de los que más saben, es precisamente el consejo que te damos a continuación, ¡y tiene su explicación lógica!

Observar a escaladores expertos, la mejor forma de aprender

Del mismo modo que los gamers emplean horas y horas visionando gameplays de los jugadores profesionales para aprender de sus mejores jugadas, una muy buena idea si queremos evolucionar en el mundo de la escalada indoor es dedicar algo de tiempo a ver cómo se mueven escaladores más experimentados.

Cómo buscan el próximo apoyo, cuándo paran a respirar, cómo se impulsan cuando el siguiente agarre parece imposible de alcanzar y, sobre todo, en qué fallan cuando lo hacen. El ser humano es un animal analítico por naturaleza, y lo mejor es que nuestro cerebro no solo aprende, sino que aplica, y muchas veces de forma totalmente inconsciente.

No todo lo que sabemos lo sabemos por haberlo experimentado, y eso es una ventaja, ¡así que mejor no dejarla pasar!

Queda terminantemente prohibido sufrir

La escalada, como cualquier otro deporte que practiquemos, debe ser motivo de reto personal, sí, pero sobre todo de disfrute. Si no disfrutamos ejercitándonos, nuestro cuerpo no dará nunca el 100%, y mientras que en otras actividades esto puede traducirse como una merma en la eficiencia, en la escalada indoor dicha merma suele traducirse en accidente.

La fuerza de la gravedad no perdona, por lo que si hay algo que nos preocupa, o incluso que nos da miedo, y el cerebro decide que no puede seguir, lo mejor es parar. El trabajo mental es tan importante como todo el trabajo físico, así que conviene dedicarle también algo de tiempo. ¡Cada escalador es un mundo!