Cuando nos iniciamos en cualquier deporte de riesgo, sea cual sea su nivel de dificultad, tenemos que dejarnos aconsejar por los expertos. Han sido muchas las ocasiones en las que os hemos dicho en este blog que siempre practiquéis vuestras actividades favoritas en compañía. Así se disfrutan mejor y, sobre todo, estaréis más seguros. Y, si sois principiantes, id siempre acompañados por un guía o monitor que os dé las pautas básicas para llevar a cabo la actividad con todas las garantías.

En esta ocasión os hablamos concretamente del descenso de cañones, un deporte que consiste en bajar los cursos altos de los ríos, una actividad acuática en la que haremos rápel, bajaremos toboganes y nadaremos, pero siempre debidamente asegurados. Estamos hablando, en efecto, de practicar barranquismo, una actividad muy técnica que exige mucha habilidad por nuestra parte. Por tanto, para disfrutarla al máximo, debemos seguir una serie de consejos.

Planifica tu jornada

Es lo primero que te decimos siempre pero en el descenso de cañones es muy importante que, de lo que tú puedes controlar, no dejes nada al azar. Escoge un barranco adecuado a la experiencia del grupo. Se trata de disfrutar, no de pasar todo el día con el miedo en el cuerpo. Para eso, infórmate bien de todo: la meteorología prevista para ese día, los horarios de acceso, las dificultades técnicas, el caudal, las posibles vías de escape en caso de emergencia… Todo, lo más actualizado posible, porque ya sabes que los barrancos pueden cambiar de forma cada año.

Hay una cuestión importante que muchas personas pasan por alto. Vayas solo para reunirte con gente o en grupo para disfrutar de la actividad, informa (informad) siempre a alguien de dónde vais a estar. Si hubiera algún problema, siempre será más fácil prestaros ayuda.

Lleva el material adecuado

El equipamiento para practicar descenso de cañones es esencial. Hay una serie de elementos que no pueden faltar en tu mochila, por lo que es obligatorio que lo prepares todo con tiempo: calzado adecuado, casco, neopreno, escarpines, arnés, cuerda, descensor, agua y comida, botiquín, teléfono móvil cargado de batería, linterna, bidón estanco… Te parecerá demasiado equipaje pero, haznos caso, toda esa equipación es imprescindible para que tu jornada de barranquismo vaya como tiene que ir.

Actúa con prudencia

Es un deporte de riesgo pero no de inconscientes. El objetivo es disfrutar y tiene que ser una experiencia agradable para todos. Elegid la mejor hora, no te separes del grupo, no saltes a una poza sin comprobar primero su altura y su profundidad, calcula los horarios, bebe y come adecuadamente, ve con cuidado (especialmente en las zonas más peligrosas)… En definitiva, ¡no hagas locuras! Vas a disfrutar, no a llevarte un disgusto ni a dárselo a nadie. La responsabilidad de todos hará que la jornada sea mucho más placentera.

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Bajo condiciones de seguridad

El descenso de cañones ya es una actividad lo suficientemente arriesgada como para que la compliquemos aún más. Por eso, si no tenemos la preparación adecuada, debemos siempre ir con guía. Un profesional a nuestro lado nos dará la seguridad y la tranquilidad que necesitamos (además de las mejores recomendaciones para que la actividad sea un éxito). Ir con alguien que conozca el terreno y las condiciones de la zona y tenga la experiencia y la formación técnica necesarias para sacarnos de cualquier apuros será la mejor decisión que tomemos. Se aconseja que, por cada monitor, el grupo sea de entre 5 y 7 personas como máximo. Así podrá tenernos a todos controlados sin sobresaltos.

No te hagas el valiente

Valora tus propias capacidades antes de hacer cualquier maniobra. Una vez metidos en la actividad, todos nos dejamos llevar por la adrenalina. Pero ya hemos dicho que este deporte requiere de una serie de habilidades técnicas que no todos tenemos igual de desarrolladas. Sería una irresponsabilidad actuar con más osadía de la que nos permite nuestro propio cuerpo. Todos tenemos limitaciones y aquí es muy importante que cada cual conozca las suyas. Además, en esto no sólo juega un papel esencial tu forma física, sino también tu estado psicológico, tu cansancio, alguna lesión antigua… Estar en buena forma significa estar en perfectas condiciones en todos esos aspectos.

Además, también hay que pensar en el compañero. A lo mejor nosotros nos vemos con capacidad suficiente para desarrollar determinada maniobra pero la persona o las personas que vienen con nosotros no tienen por qué sentirse igual de capacitados y, si no disfrutamos todos, la verdad es que la actividad pierde parte de su gracia.

En grupo pero no en masa

Lo mejor, como ya hemos comentado, es practicar esta actividad en compañía de otras personas y lo ideal es hacerlo -sobre todo si eres principiante- con un guía y en pequeños grupos. Pero también es aconsejable evitar las masificaciones si queremos disfrutar más de la actividad. Para eso, lo recomendable es que busquéis diferentes opciones y no vayáis siempre al mismo sitio ni al lugar al que suele ir la mayoría. Una buena manera de evitar aglomeraciones que te impidan disfrutar del descenso es ir a barrancos fuera de temporada y a zonas de menor afluencia de turistas.

Y, en relación con lo que hemos hablado anteriormente, nunca es bueno actuar en manada. Si el resto del grupo es capaz de realizar determinado descenso y tú no te ves preparado, no lo hagas. Acepta hasta dónde puedes llegar y ya irás progresando, no quieras tirarte de un puente si se tira el resto, como nos dirían nuestras madres. Es mejor esperar a la siguiente oportunidad y, si no se puede, no pasa nada. Hay muchas etapas a lo largo de la jornada con las que disfrutar de la experiencia y no hay que frustrarse por no poder ir donde van los demás. Muchas veces es mejor parar la actividad antes de tiempo y haber disfrutado de todo el recorrido que intentar algo para lo que no estamos capacitados y que se nos quede como sabor de boca ese ‘fracaso’ final que, encima, puede ser muy peligroso.