Con las estaciones de esquí no suele haber término medio. O las amamos, y no podemos pasar ni un invierno lejos de ellas, o pensamos que no están hechas para nosotros y no las pisamos en nuestra vida. No son como la playa, que quien más, quien menos, aprovecha una escapadita para ir a darse un chapuzón. Cierto, esquiar no es un deporte barato, pero si miramos lo que cuestan las tablas de paddle surf, o incluso mantener un barquito, veremos que los precios no difieren mucho unos de otros. Eso sí, a la playa podemos ir durante todo el año, mientras que a las pistas de esquí nos toca echarlas de menos de invierno a invierno.

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O deberíamos decir que nos tocaba. Hace unos años comenzaron a surgir las pistas de nieve artificial bajo techo, como la Madrid  SnowZone de Xanadú. Pero de lo que os venimos a hablar en esta ocasión no es de eso, sino de un avance técnico aún más importante si cabe. Hablamos, como algunos habréis adivinado ya, de las pistas de esquí artificial, también conocidas como pistas de esquí seco. ¿Por qué ese nombre? Pues porque a diferencia de las anteriormente citadas, no utilizan nieve artificial para funcionar… porque ni siquiera utilizan nieve.

¿Es posible esquiar sin ‘agua dura’? De hecho, ¿puede llamársele esquiar siquiera? Puede, y se puede, y en este post vamos a ver cómo. Se acabó lo de tener que vivir todo el año esperando a que caigan los primeros copos del cielo, así que id sacando vuestros esquíes y  vuestras tablas de snow… ¡que este año la temporada se ha adelantado unos cuantos meses!

¿Qué materiales se utilizan para simular la nieve?

Hasta hace muy poquito hablar de esquiar en interior era una auténtica utopía, así que de plantear la posibilidad de construir una pista de esquí sin nieve mejor no os hablamos. Había a quien ya le costaba concebir lo de sacar a pasear su esquís únicamente sobre nieve artificial, así que lo otro… Como mucho, en alguna ocasión habíamos visto a alguien bajando por una duna de arena con su tabla de snow, pero ya. La arena no ofrece, ni de lejos, las mismas sensaciones que la nieve, así que quedaba completamente descartada como material factible para una pista de esquí sin nieve.

Había que buscar alternativas, estaba claro, ¿pero cuáles? No había en el mundo un solo material que pudiese simular la textura de la nieve sin serlo, así que tocaba fabricarlo. Así surgieron los primeros intentos por intentar ofrecer una experiencia similar a la de la montaña sin usar nada de agua. La verdad es que al principio costó bastante, pero conforme se ha ido experimentando con distintos materiales, la cosa ha ido a mejor.

El ser humano fue capaz de secuenciar su propio genoma, ¿de verdad alguien pensaba que, si se le ponía entre ceja y ceja abrir una pista de esquí artificial, no sería más que cuestión de tiempo? Hagamos un repaso desde los primeros materiales hasta los que más se utilizan a día de hoy para ver hasta qué punto ha evolucionado la cosa, y cuando terminemos… ¡podéis empezar a planear vuestra primera escapada esquiadora del año!

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Plástico, una primera experiencia nada satisfactoria

¿Os imagináis que la primera vez que os llevan a esquiar es sobre hielo? Lo más probable es que no hubieseis vuelto a subiros a unos esquís en la vida. La sensación no es cómoda, girar no resulta nada sencillo y, en definitiva, lo más probable es que hubieseis estado más tiempo en el suelo que de pie. Y seguro que con más de una magulladura en vuestro cuerpo.

Pues algo así es lo que les ocurrió a los primeros deportistas que se atrevieron con la experiencia del esquí artificial. Los primeros ‘copos’ sobre los que pudieron deslizarse estaban hechos de plástico extruido, o para que nos entendamos, tratado para moldearlo, en esta ocasión hacia arriba. El objetivo de darle esta forma fue intentar aportarle algo de agarre, precisamente para que la sensación no fuese la misma que la de deslizarse sobre hielo. Por desgracia, no funcionó como se esperaba: la adherencia brillaba por su ausencia.

Eso sí, aunque los primeros intentos con este material dejasen mucho que desear, lo cierto es que son muchas las pistas que siguen utilizándolo. Con versiones mejoradas, eso sí. En Holanda, por ejemplo, verlo a día de hoy resulta de lo más habitual, ¡y poco o nada tiene que ver con las experiencias de hace unos años!

De todos modos, con los años llegaron otros materiales mucho más apropiados para disfrutar de una experiencia plenamente satisfactoria, ¿los vemos?

Dendix, pistas de esquí hechas de… ¿cepillo?

En un intento por ofrecer una experiencia más real a los esquiadores, se decidió dejar el plástico a un lado para probar con el dendix. Este material, el mismo con el que están fabricados los pelos de la mayoría de los cepillos del mercado, ofrecía una mejor sensación. Eso sí, presentaba dos problemas que aún hoy persisten:

  • No asegura la integridad física del esquiador ante una mala caída.
  • Los efectos del dendix sobre los esquís y las tablas hacen que estos queden dañados en mayor o menor medida, desde arañazos a hendiduras.

Para paliar esto, se decidió que lo mejor era regarlo constantemente. El dendix, al igual que el césped de un campo de fútbol, ofrece unas prestaciones totalmente distintas cuando está mojado. Además provocas algo menos daño al caer, ofrece mayor punta de velocidad, algo muy demandado por los que gustan de volar como el viento cuando bajan por la montaña. Aún así, las magulladuras y posibles lesiones hicieron que se siguiese buscando una alternativa más fiable, duradera y económica, esto último por aquello de no tener que estar cambiando el equipo cada dos por tres por culpa del efecto del material sobre él.

Neveplast, un plástico mucho más refinado

Como decíamos al principio, en la naturaleza no existía ningún material que ofreciese unas condiciones similares, ni por asomo, a las de la nieve. Por eso una empresa, la italiana Neveplast, decidió volver a recurrir al plástico como materia prima, pero con una fórmula que revolucionó las pistas de esquí artificial. Surgió en 1998 y ha conseguido expandirse por todo el mundo. Se trata de un material al que bautizaron con el mismo nombre que el de la compañía, neveplast. Que sepamos, es el único material artificial del planeta que posee un certificado que asegura que su nivel de fricción con nuestro equipamiento es el mismo que el de la nieve natural.

Según hemos podido leer en su página web oficial, está compuesto por púas de forma cónica que lo hacen igual de apropiado para descensos como para la práctica del esquí de fondo. La verdad es que su equilibrio entre agarre y velocidad, sin necesidad de añadir agua y utilizando el mismo equipo que en la nieve, es de alucine. Por si fuera poco, su instalación resulta de lo más sencilla, por lo que supuso todo un golpe para el material del que os hablaremos a continuación.

En Chechenia, por ejemplo, se inauguró la pista de esquí artificial más larga del mundo a comienzos de 2020. Cuenta con 1.300 metros de longitud y está construida por completo con plástico Neveplast, ¡y los que la han probado aseguran que es una auténtica pasada! Como nota curiosa, es completamente verde porque el blanco es un color bastante más sucio.

Snowflex, una alternativa más costosa que Neveplast

Surgió en 1996, un par de años antes que Neveplast, y esto hizo que muchos lo vieran como el futuro de las pistas de esquí seco. Tecnológicamente era mucho más avanzado que sus competidores, porque está fabricado con un compuesto de polímero con varias capas estudiadas especialmente para que funcionen como si fuesen nieve real. Básicamente, se compone de una fibra de monofilamento y una capa de soporte impregnada, ambas asentadas sobre otra capa de absorción de impactos. La técnica puesta a los pies del disfrute, ¡de forma literal!

El material está estructurado en forma de baldosa, lo que permite moldearlo para conseguir distintas formas. Con esto, la sensación de estar deslizándonos por una montaña resulta aún mayor. El problema de esto es que, al contrario que el neveplast, no es autoinstalable. Necesitamos que alguien especializado venga hasta nuestra ubicación y nos lo ponga, hecho que puede encarecer bastante el presupuesto final.

Para nosotros, estos son algunos de los puntos fuertes del snowflex:

  • Es, probablemente, uno de los materiales más seguros utilizados hasta el momento. Está especialmente acolchado para no tener que lamentar las caídas y no tiene ningún tipo de filo que pueda ocasionar cortes en el usuario.
  • A grandes velocidades, las sensaciones de velocidad y agarre son más que óptimas. El problema está cuando decidimos aminorar la marcha, porque ahí se le ven las carencias, ‘se le notan todas las costuras’.
  • Aunque ya lo hemos mencionado, la gran adaptabilidad de sus ‘baldosas’ nos parece un punto positivo muy a su favor.

Como usuarios, el snowflex nos ofrece una experiencia de mayor calidad que la de los primeros plásticos o incluso el dendix, aunque lo cierto es que el equilibrio y la agilidad en los giros a bajas velocidades siguen dejando algo que desear.

Equipamiento necesario en una pista de esquí seco

Hasta ahora, la única forma de esquiar durante todo el año era acudiendo a pistas de nieve artificial bajo techo. Era la única forma de mantener la materia prima en condiciones óptimas y, por tanto, hacía bastante frío en ellas. Nada nuevo, desde luego, ya que para esquiar en la nieve hay que ir perfectamente preparados contra las inclemencias del tiempo. El caso es que con estas nuevas pistas artificiales de esquí (no es lo mismo un tubérculo que verte el culo), se acabó eso de tener que ceñirse únicamente a pasar frío.

Al igual que las pistas de nieve artificial, pueden utilizarse durante todo el año. Pero es  que el hecho de no utilizar nieve, ni natural ni artificial, hace que puedan construirse al aire libre sin ningún tipo de problema. Esto hace que en invierno podamos utilizar prácticamente el mismo equipamiento que nos llevaríamos a la montaña, pero que en verano podamos llevar ropa mucho más liviana. Eso sí, lo mejor es no venirse arriba y optar por prendas de manga larga que sigan protegiéndonos de posibles caídas. Por muy preparadas que estén estas pistas para que nos hagamos el menos daño posible, seguimos dando con nuestros huesos en el suelo, ¡y eso duele!

En cuanto al equipamiento técnico, podemos seguir utilizando tanto nuestros esquís como nuestros bastones o tablas de snow, pero conviene protegerlos con ceras y parafinas adecuadas para este nuevo uso. De hecho, lo más indicado es protegerlas al menos cada dos usos para que los arañazos no sean más que una amenaza sin consumar. Deben ser de dureza alta, aunque ya es posible encontrar en el mercado algunas fabricadas específicamente para este uso.

Pistas de esquí artificial en España

A pesar de que cada vez es más común encontrar pistas de esquí seco por todo el mundo, en las que incluso se disputan pistas puntuables de categorías como el eslálom, en España aún no son muy comunes que digamos. De hecho, aunque estaba proyectado que Valladolid tuviese una de snowflex, no fue hasta hace tan solo unos meses cuando pudimos decir que contábamos con una de estas maravillas en nuestro país. Podemos encontrarla en Alcalá de la Selva, Teruel, muy cerquita de la estación de esquí de Valdelinares. Concretamente, en el barrio de La Virgen de la Vega.

Este enclave, muy frecuentado por los valencianos en sus vacaciones, ofrece desde el verano de 2019 una nueva y alucinante experiencia: poder esquiar colina abajo sin contar con una sola gota de nieve. La experiencia del esquí seco al fin era real dentro de nuestras fronteras, ¡y la verdad es que es una auténtica maravilla! En esta ocasión se optó por Nevaplast, por lo que podemos decir sin temor a equivocarnos que esquiar sin nieve en Teruel, ya sea con nieve o sin ella, es una auténtica maravilla.

La instalación cuenta con un descenso que no alcanza el kilómetro de longitud por muy poquito, ya que se queda en los 800 metros, ¡que tampoco están nada mal! No son los 1.300 metros de Chechenia, pero sirven de sobra para matar el gusanillo. Eso sí, al igual que la de la pista del este de Europa, esta particular no-nieve, también es de un llamativo color verde que le aporta mayor atractivo si cabe. Que sepamos, la instalación rondó los 300.000 euros de presupuesto, dinero que, suponemos, se recuperará con creces en no mucho tiempo. Una excusa más para recordar que Teruel, sin duda alguna, existe.

Pistas de esquí seco en el mundo

Tal y como os hemos ido contando a lo largo de este post, aunque sean unas recién llegadas a nuestro país, las pistas de esquí artificial son de lo más comunes fuera de nuestras fronteras, ¡y algunas son un auténtico lujo! Aquí os dejamos las que más nos han gustado en Deportes de Riesgo, ¡tres grandes excusas para viajar en busca de nuevas aventuras!

ConpenHill, una maravilla en el corazón de Dinamarca

Dicen que los últimos serán los primeros, así que por eso comenzamos con una de las últimas en llegar. Copenhague cuenta, desde hace unos meses, con una auténtica maravilla para los sentidos: CopenHill, una pista de esquí seco de 500 metros de largo… ¡sobre el tejado de una central eléctrica! Cuando el estudio de arquitectura recibió el encargo de dar vida a esta planta de incineración de recursos, tuvo muy claro desde un principio que la estructura debía aportar algo más a la sociedad. Por eso proyectó esta auténtica burrada que nos gustaría poder probar muy pronto.

Se trata de una instalación de Neveplast, sin duda alguna la que más se asemeja al tacto con la nieve (salvo por la temperatura de la misma). Además, aunque dicho material es adecuado para el esquí de fondo, el medio kilómetro de CopenHill es en completa bajada con una curva a izquierdas que es una verdadera gozada. Además, cuenta con una pared para hacer escalada y senderos para correr. Bajar por ella con esas vistas debe ser el mejor colofón posible para un viaje para conocer Dinamarca. ¿Os imagináis algo así en el centro de ciudades como Madrid o Barcelona? ¿Dónde habría que firmar?

Liberty Mountain Snowflex Centre, la joya estadounidense

Estaba claro, la mejor tarjeta de visita para Snowflex en un mercado tan atractivo como el estadounidense era crear una maravilla como el Liberty Mountain Snowflex Centre de Virginia. no solo fue su primera instalación de esquí artificial en Norteamérica, sino que se ha convertido en toda una referencia a nivel mundial. Cuenta con diferentes zonas en función del deporte que queremos practicar, nuestro nivel o el plan que más nos apetezca en cada momento. Esto hace al complejo ideal tanto para deportistas natos como para familias que busquen un plan con el que pasar el día, ¡prácticamente como una estación de esquí ‘de las de toda la vida’!

Basta con echar un vistazo a TripAdvisor para comprobar que sus visitantes se lo pasan piruleta y están encantadísimos de por contar con unas instalaciones así a tiro de piedra. Opiniones como “todo el año de esquí y descenso por la montaña, ¡qué divertido!” o que hay “un montón de cosas que hacer aquí, senderos de esquí, snowboard, turismo…” hacen que nos cueste la misma vida no hacer las maletas para ir a probar la experiencia. Sin duda alguna, no será la última instalación de este tipo que Snowflex realice en EE.UU., ¡van a convertir a los americanos en auténticos forofos del esquí seco!

Halifax Ski Centre, un icono con varias décadas de historia

El hecho de que la mayoría de materiales con los que se construyen las pistas de esquí de las que llevamos hablando todo el post se fabriquen en Inglaterra no es casualidad. De hecho, es el país europeo con más instalación de este tipo por metro cuadrado, y su Halifax Ski Centre de West Yorkshire es, probablemente, una de las pistas más icónicas que existen en el mundo.

Porque lleva en funcionamiento cerca de tres décadas, desde luego, pero también porque de allí han salido grandes esquiadores y snowboarders que, de otro modo, lo habrían tenido muy complicado para practicar estos deportes. Hace 20 años, tan solo dos después de que el Snowflex se pusiese a la venta, los gestores de Halifax decidieron incorporarlos a sus pistas. No es el centro de esquí seco más moderno del mundo, pero el hecho de no estar a la vanguardia no le resta ni pizca de encanto. Al revés, los más románticos sabrán ver en él una gran oportunidad, ¡es historia viva de este grandioso deporte!

 

Esperamos que nuestra sociedad supere pronto el bache económico que supuso la crisis sanitaria del coronavirus y podemos ver más de estas instalaciones en nuestro país. Lo cierto es que el esquí seco es una maravillosa forma de acercar este maravilloso deporte a esa gente que piensa que no puede permitirse ir a la montaña. Estamos convencidos de que, una vez lo prueben, habrá que sujetarles para que no pasen las temporadas enteras en su estación de esquí más próxima, ¡aunque es probable que llegado el momento tengan que abrigarse un poco más!