Cuando lo vemos desde fuera, pensamos que elegir un mosquetón de escalada resulta tan sencillo como ir a una tienda especializada y pedir que nos lo den. De eso nada, son muchas las variantes que debemos tener en cuenta para elegir esta pieza clave de nuestro equipo y, por mucho que nos digan, debemos tener una cosa clara. Nuestros mosquetones deben adaptarse a nuestra forma de escalar y al uso que vayamos a darles nosotros. Lo que le funciona a alguien no tiene por qué ser la mejor opción para cualquier otro, así que prestad atención a lo que os contamos en el post de hoy, ¡que os va a venir de perlas!

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Formas de un mosquetón

El mosquetón de escalada tiene distintas formas porque cada una de ellas está pensada para un uso específico:

  • Ovalado (de tipo X): Es el original, el primero que se empleó en alpinismo, pero a su vez es de los que menos se utiliza. Su forma hace que sea de los menos resistentes y seguros, puesto que su cierre puede abrirse con facilidad. Eso sí, son ideales para ciertos cometidos, como para utilizarlos de poleas.
  • En forma de pera (tipo H): Su resistencia no es muy alta porque tiende a trabajar lejos del eje principal del mosquetón. Es ideal para trabajar con el nudo dinámico, ya que fue creado específicamente para ello.
  • En forma de D (tipo B): Se ha convertido, sin duda alguna, en el modelo más todoterreno. Plenamente versátil y uno de los que más carga resisten. Eso sí, si lo vamos a utilizar para escalada deportiva, donde las caídas son habituales, el consejo que nos dan es que el diámetro sea de 10mm o más.
  • El Klettersteig (tipo K): Lo conocemos por ser el que más solemos ver en los parques multiaventura, y tiene una fácil explicación. No quieren pillarse los dedos, y los de este tipo son los mosquetones de escalada más resistentes. Además, son los que mayor rango de apertura tienen, lo que los convierte en ideales para las conexiones de vía ferrata.

Material del mosquetón

Aunque en deportes como el ciclismo hace años que el aluminio desbancó al acero, lo cierto es que hablando en de conceptos como mosquetón y seguridad, este material es mucho más fiable. Eso sí, cuenta con una gran desventaja: puede llegar a pesar entre dos o tres veces más. La diferencia en términos de resistencia, eso sí puede llegar a ser del 10%. Si optamos por la opción ligera, el aluminio, muchos más ‘tuneable’, lo mejor es que nos gastemos un poquito más y optemos por aleaciones que nos ofrezcan mayor seguridad.

Tipos de cierre

Actualmente existen dos tipos de cierre distintos en cualquier mosquetón de escalada: de barra y de alambre, y cada uno de ellos tiene sus pros y  sus contras:

  • Cierre de barra: Es el más común. Pesa entre un 10 y un 20% más que el de alambre y puede abrirse si no se anda con cuidado, algo que es más complicado en el otro modelo. Lo bueno es que los hay con cierres de seguridad, así que ese extra de peso puede terminar siendo un auténtico salvavidas. En este último caso, los hay  automáticos y de rosca, y aunque los primeros son más fáciles de usar… casi mejor utilizar los segundos, ¡hacen que no nos relajemos!
  • Cierre de alambre: La bajada de peso es más que evidente, y además cuenta con la ventaja de que elimina casi por completo la posibilidad de apertura accidental. Además, es mucho más complicado que se congele a bajas temperaturas. Son más longevos y mucho más sencillos de adecentar, y aunque eran más propensos a engancharse accidentalmente, los últimos modelos parecen haber corregido este hándicap.

Tamaño y peso

A la hora de elegir un mosquetón de escalada, además de las características de las que ya hemos hablado, conviene tener en cuenta también tanto el tamaño como el peso. Básicamente existen dos tamaños, aunque el rango de pesos es bastante más amplio. A continuación os explicamos qué tener en cuenta a la hora de optar por unos u otros.

  • Tamaño: Están el estándar y el pequeño, y aunque en principio la diferencia puede no parecer tanta… lo cierto es que con guantes es más que notable. A la hora de hablar de agarre de escalada, es vital que manipular los elementos resulte lo más sencillo posible. Un mosquetón pequeño es ideal como asegurador. Si vamos a practicar escalada deportiva, donde las caídas son muy habituales, mejor cuanto más grande y mayor ángulo de apertura, ¡el golpe será menos seco!
  • Peso: El rango de ligereza que podemos encontrar en el mercado está entre los 19 y los 64 gramos. Puede que en un único mosquetón de escalada la diferencia no nos parezca tan grande, pero os aseguramos que a la larga, con una cuerda y un equipo a cuestas, la cosa puede ponerse muy complicada. Por eso, el peso irá en función tanto del camino que tengamos que recorrer como de nuestra forma física. Lo normal es que optemos por lo mejor que haya con menor peso.

Tiempo de vida

A pesar de que hay quien se pone muy rotundo con esto, lo cierto es que el tiempo de vida de un mosquetón de escalada depende, y mucho, de cómo se utilice. Hay quien dice que un equipo bien cuidado puede durarnos hasta una década, ¡pero dependerá de en qué estado se encuentre!

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  • Uso: Si salimos a escalar un par de veces al año, lo más probable es que esto no suponga ningún problema. Sin embargo, si somos de utilizar nuestros mosquetones varias veces al mes, es posible que con los años empecemos a observar surcos en el interior. Es normal, aunque si superan el milímetro, podrían generarse filos que dañen la cuerda, ¡así que mucho ojo!
  • Limpieza, clave: Tanto el salitre del mar como la piedra caliza corroen el material del que esté hecho nuestro mosquetón. Por eso es importantísimo que los limpiemos correctamente después de cada uso y comprobemos su funcionamiento antes de volver a utilizarlos.